sábado, 25 de marzo de 2017

Hágase en mí según Tú quieres

Hace mucho, mucho, muuucho...que no utilizo mi terapia de escribir. "No tengo tiempo" me solía decir  a mí misma. Hasta que ayer, un compañero del instituto nos contó que acaba de publicar otra novela. Yo le miré ojiplática y le hice la correspondiente pregunta: "¿De dónde sacas el tiempo?" Y, al ya supuesto "no veo la tele, me acuesto a la 1,etc" que ya hago, me dijo "Es que mi cabeza siempre está creando el escrito. Tengo 5 minutos, y escribo; tengo una guardia de aula (benditas guardias que no sabes qué hacer con los alumnos) y escribo". Y me dije "No tienes excusa". Y eso es lo que estoy haciendo: están mis alumnos haciendo un exámen y yo voy, y aprovecho...Y, como no, lo corté y lo acabo hoy 25 de marzo, día de la Anunciación de Nuestra Madre. De ahí el título de esta entrada.

Hay tantas cosas que han ido pasando sobre las que se me ha ocurrido escribir, que ahora no sé por dónde empezar. así que voy a dar rienda suelta a esta "pluma" electrónica.

ME DUELE la situación actual de mis alumnos adolescentes, NO del sistema educativo.ME DUELE lo que pasa en los institutos, ME DUELE cómo estamos todos, alumnos y profesores...Llamadlo como queráis.

¿Es normal que llegue el final de curso o las Navidades y tengan que venir los directores y\o jefes de estudio detrás de cada profesor a pedirnos que vayamos a la comida o cena que se hace en toda empresa o equipo que trabaja junto? ¿O,peor aún, que se haga una comida por la jubilación de un compañero y vayan 5 personas de todo el equipo docente? Repito: ¿es normal? Y no es porque no hayamos trabajado en equipo durante el año, porque nos llevemos mal. Es simple y tristemente CANSANCIO de pasarte 10 meses enfadada, humillada por chavales a los que les importa NADA que te hayas pasado el fin de semana delante del ordenador buscando la forma de hacerles atractiva la clase , pero que luego te hablen a gritos porque su nota no corresponde con la que él o ella esperaba.. Porque lo de que vengan ya motivados de casa, perdónenme pero brilla por su ausencia. Y que vengan educados (o con educación, mejor dicho), en fin...Yo sólo llevo 2 años dando clase y sigo diciendo que no me siento ejerciendo la Docencia. No señor; simplemente me dedico a tratar de hacerme con el grupo, de mantener en silencio una clase y a poner partes de mala conducta a quien le dices que guarde el libro de Sociales porque está en Religión y te dice que es que él puede hacer dos cosas a la vez. Esto no es ser docente; esto es ser superviviente si no sales llorando de la clase, porque llega el final del día y sólo piensas:"No sé cómo hacerles aprender...No veo en su cara la luminosidad de quien ha aprendido algo que no sabía" Es cierto que siempre te salan el año unos cuantos que igual son extraterrestres y han ido al instituto a formarse, no a calentar la silla como la mayoría. Y a esa alegría te agarras y tiras para adelante.

Así estamos todos los profesores de instituto y, por favor, si conocéis a alguno que esté feliz, que le chifle estar con los alumnos, que no acabe con dolor de cabeza cada día...¡presentádmelo, por Dios! ¡Quiero aprender de él! Pero bueno, en esta entrada, quería concretar en la vivencia de una pobre profesora de Religión que siente que trabaja en esto porque no sabe en qué más puede trabajar. (Es curioso: 6 años de una carrera que ahora mismo no vale nada o sólo vale para dar clases...Os soy sincera: me hace tambalear mi confianza y fe en Dios Padre Providente.Pero bueno, ya me las arreglaré con El).

Yo creo que no me cuesta tanto las clases donde te sueltan verdaderas burradas para reírse de ti y de la asignatra simplemente, sino que como profe de Religión, ya llevo una etiqueta en la frente de "CUIDADO CON  ESTA QUE TE VA A DECIR QUE ERES UN FISTRO PECADORL DE LA PRADERA". Debe ser así, porque si no, no entiendo el que un profesor ni me salude, el que un TIC no le de la gana abrirme una curso en el aula virtual del instituto, el que en las Juntas de Evaluación se me mire como a un bicho raro si digo algo sobre un alumno,etc. Me siento como un pegote, la verdad. Es decir, a mi poca experiencia como profe, se suma el que parece que tu presencia les está echando en cara a todos que no van a Misa, y ni siquiera me han preguntado por qué soy profe de Religión. Es verdad que represento a la Iglesia Católica, y es verdad que esta misma, representada en el Obispo, me ha autorizado a dar clases de Religión Católica. Pero eso no significa que esté totalmente de acuerdo con lo que se dice muchas veces sobre muchos temas . Ojo: a los alumnos les voy a enseñar lo que la Iglesia me diga que hay que enseñarles. Y les voy a examinar objetivamente, sin opiniones personales ni de ellos ni mías. Pero creo que con el Papa que tenemos ahora, se ve que en la Iglesia hay de todo, como en botica. Y yo, que me considero con bastantes años de experiencia de tratar de unir a las personas y sus no muy bonitas circunstancias con la fe, quizás no opine lo mismo que ese Obispo que ha visto en la tele este profe que no me habla y con el que me identifica.No lo entiendo y no lo entenderé nunca, esos prejuicios-en general- entre nosotros, esa falta de diálogo como si uno u otro no tuviera corazón ni sentimientos. Sólo me he encontrado una profe en estos dos años, atea no, lo siguiente, que dice que soy su profe de Religión preferida. Y ¿sabéis por qué? Porque tiene una virtud: DIALOGA, PREGUNTA, LE INTERESO...Luego me dirá que me han comido el tarro y muchas cosas más. Pero, como le dije hace poco: OJALA HAYA MUCHOS ATEOS COMO TU.

Mi blog de clases: enreliseaprendeaserfeliz@blogspot.com

sábado, 5 de diciembre de 2015

Aprender a mirar hacia dentro

Otra vez vuelvo cansada, agotada...y la última vez juré y perjurè que no volvería. Pero vuelves a dar una nueva oportunidad, por si alguien se da cuenta, por si ha ocurrido un milagro....Pero no ha cambiado nada de nada, y vuelvo a casa rendida física y moralmente. ¿A que parece que estoy hablando de algo que es cuestión de vida o muerte? A lo mejor no es para tanto, pero que es importante, sí. Hablo de poder encontrar tallas grandes en las tiendas y no tener que ser millonaria. ¡Es que no me puedo comprar un pantalón en los chinos de 9€! ¡Tiene que ser de 40 para arriba y en el fin del mundo! No es cuestión de vida o muerte, pero sí es importante cuando te ponen un listón de medidas y tienes que entrar ahí, sí o sí. Es importante porque creo que es una discriminación como otra cualquiera.

Me hizo gracia el otro día que leí (ya no me acuerdo dónde) que el hombre más rico del mundo, el dueño de Zara, no encontraría ropa de su talla en sus tiendas. Y hacia una descripción de su estilo de vestir y sus medidas, ¡¡¡nada que ver con lo que nos vende!!! ¿Se puede ser más falso, más incoherente? Dónde se compra usted la ropa, ¿D. Amancio? ¿En las tiendas de talla grande que no hay en Madrid capital? ¿En el extranjero? ¿O se la hacen a medida? Porque, por supuesto, es de marca....Ya, entonces conclusión: debes tener un pastón como él para poder encontrar algo de tu talla y que sea mínimamente bonito, alegre, juvenil....porque qué hartura con el negro, al que estamos condenadas/os las que tenemos curvas (aunque los chicos creo que no tanto). Hay que ir de funeral siempre porque adelgaza; con lo que alegra la vida los colores. ¡Y lo que adelgaza no es el negro por fuera, sino que te quites el negro por dentro!, es decir, que tengas autoestima, que te quieras… Hace un tiempo también escuché a Cristina Almeida decir que ella se compraba la ropa en tiendas premamá, porque tenían colorido....Me encantó y la aplaudí, pero volvemos a lo mismo: no son baratas esas tiendas, son bastante exclusivas...En fin, que curvas significa irremediablemente, dos cosas: sé rica y deja de comer.

Vale, entramos en el punto "deja de comer", que es lo primero que nos viene a la cabeza a todos cuando vemos a " esa cosa" (como he oído llamarnos) que pasa de un peso estadísticamente correcto y saludable. A lo mejor el problema no es si como o no como; a lo mejor es un problema hormonal, psicológico, interno que la repercusión que tiene es coger peso. Cada uno expresa su interior como puede: yo no soy de volverme loca, yo soy de coger peso, de guardarme todo. Y nadie pone remedio a eso, o al menos, a los médicos los veo trabajando muy solos, en el sentido de que, como tienes tantas cosas desajustadas, vas a un especialista que trata su parte; vas a otro que trata la suya....todos por separado pero no en conjunto. Y cada uno te echa su respectiva bronca. O como un análisis de cabello que me hicieron hace poco en una farmacia, totalmente gratuito. Me lo hace, y yo que tengo 4 pelos, ya sabía la respuesta, pero bueno. Me pregunta la chica: “¿Ha tenido cambios hormonales últimamente? ¿Tiene mucho stress?” Respuesta a todo: SI. Y llega la señorita a la conclusión que ya sabía: “Tiene usted el pelo así y así, así que le recomiendo este champú que vale 60€”. Me quedé alucinada. Y le pregunto “¿Pero de verdad es efectivo?”, y me responde la chica, con sinceridad: “Si me ha dicho que tiene problemas de hormonas y stress, no me diga más. Y no le puedo asegurar que tenga su efecto”. Pero vamos a ver, ¿entonces es consciente de que me está vendiendo la solución mágica, pero que no es la solución de raíz y real? Pues vaya estafa…


En resumidas cuentas: SI VES ALGO QUE NO TE GUSTA POR FUERA, PIENSA QUE SIEMPRE, SIEMPRE, LA SOLUCIÓN ESTÁ EN ALGO DE DENTRO…NO NOS DEJEMOS ENGAÑAR









viernes, 30 de octubre de 2015

Otra vez lentejas...es lo que hay

Dicen las nuevas generaciones que hasta que no encuentren un trabajo adaptado, adaptadísimo a su formación, a su carrera, a sus másteres,etc. no van a trabajar de nada. Y me da mucha pena. Voy a intentar explicar por qué.

Me da mucha alegría ir paseando por las calles de Madrid y ver cada vez más carteles en las tiendas: "Se necesita dependiente/a", "Se necesita camarero/a", "Se necesita personal" (en supermercados), "Se necesita cocinero/a"...Igual las razones por las que se necesita emplear a alguien no son para alegrarse, pero va a ser verdad que aumenta la empleabilidad en España y no sólo porque lo dice el gobierno de turno para echarse flores. Yo, cuando veo estos carteles, siempre saco foto y la mando a las redes sociales: ¡por favor, que lo vea todo el mundo, que aquí tiene un trabajo!. O, a veces voy por la calle, y a esos padres de familia que piden, con un cartel bien grande explicando su situación, me dan ganas de decirle: "En tal supermecado necesitan personal, ¿por qué no va allí a preguntar?"...Lo reconozco, siempre me corto...pero ganas tengo, y muchas, de ir colocando a todo el mundo en un puesto de trabajo que le dé lo mínimo para vivir en estos tiempos que corren.

El tener que salir adelante en "condiciones extremas" me ha enseñado a ser luchadora, a buscar un trabajo que me diera una mínima paz, aunque si no viviera con mi familia no llegaría a final de mes... Desde el primer día que fui al obispado a dejar mi CV de profesora de Religión, con toda la ilusión del mundo, y me dijeron que la cosa estaba mal y que me buscara otro trabajo para vivir, yo pensé: "O me muero o me mueren"; es decir: o dejo que ese cubo de agua fría me haga acabar como una "ni-ni" más, arrastrada por muchas falsas luces que nos indican hoy el camino de la "vida feliz"(tengo que confesar que sí caí en una de esas "luces engañosas", pero eso lo dejamos entre Dios y yo, ya que tuvo a bien que me diera cuenta y volviera a la normalidad)....O me arremango y le pido fuerzas a El para salir adelante. Entonces se nos plantea una pregunta existencial: "¿Qué cojo, lo que me encantaría hacer pero que ahora es imposible, me va a convertir una ni-ni en la sociedad, que me va a convencer de que soy un lastre? ¿O cojo lo que se me ofrece porque ahora mismo es lo único que hay?" En mi caso, cuidadora-empleada de hogar interna y externa...Es como en una familia: "¿Otra vez lentejas,mamá?-dice el niño. "O las comes o te vas con hambre al colegio esta tarde-responde la madre-porque no hay nada más". Y la primera vez que el niño se va con el estómago vacío, lo pasa tan mal y tiene tan poquitas fuerzas para asimilar la clase y jugar con sus amigos, que piensa: "Gracias a Dios que hay lentejas". Y las come siempre que las haya, día tras día.

¿Por qué decide comer el niño las lentejas todos los días? Porque tiene una meta clara, que a lo mejor es sólo pasárselo bien con sus compañeros jugando en el patio. Y si no come lo que hay, no va a tener ni ganas. Bueno, a lo que voy. Soy licenciada en Teología, he dado formaciones de renovación espiritual a comunidades de clausura, a movimientos católicos...he disfrutado viendo a las personas saltar de alegría al descubrir lo bonito de que nuestra fe toca los problemas de la vida; sé ruso (no inglés)...pero, hoy en día hay lentejas, y para mí las lentejas han sido estos trabajos de empleada de hogar. ¿Me gustaban?: hacía el esfuerzo de sacar lo mejor de haber querido durante 8,12 ó 24 horas a alguien, sea mayor o niño. ¿Es un trabajo duro?: muy duro. ¿Es un trabajo mal pagado?: malísimamente mal pagado y sin derecho a paro si lo dejas o se le cruza el cable a tu jefe/jefa si te echan. ¿Te sientes bien tratada?: para nada; más bien al contrario: parece que en este trabajo se vuelve a la esclavitud. Pero es lo que hay y ENSEÑA MUCHISIMO. Enseña a decidir por ti mismo si quieres ser un "ni-ni" o si quieres empezar ya a construir la ansiada independencia; enseña a no bajar los brazos NUNCA, porque si Dios ha querido que existiéramos en este momento de la Historia, también sigue siendo para ser felices. Enseña a administrar tus bienes, y ver si te conviene más gastar los 40 euros en cubatas todos los fines de semana, o si es mejor que los guardes para hacer un regalo a alguien a quien quieres. En definitiva: ENSEÑA A SER PERSONA LIBRE, que es como Dios nos pensó y creó. Me dan mucha pena los jóvenes que no cogen un trabajo en un supermercado porque han estudiado Bellas Artes...¡Pero, por Dios! ¡Si puedes hacer maravillas colocando un estante para que nos sea más atractivo y compremos más! O gente que está estudiando fuera de su país y no volverá a trabajar en él si no es como autónomo, sin depender de nadie...Y yo me pregunto: ¿de verdad amas a tu pueblo, a tu tierra y no quieres enseñarles todo lo que has aprendido aquí y que se conviertan en alguien como tú?.

En fin, ojalá dentro de poco deje de haber sólo lentejas. Mientras tanto, sigamos comiéndolas que tienen mucho hierro.




viernes, 16 de octubre de 2015

A modo de introducción

Comienzo hoy mi andadura por esta oportunidad de escribir y de que el mayor número posible de personas lea lo que expreso, que creo que es una de las mejores "terapias" que conozco para espantar males...

Es “curioso” (si no horrible) que me cueste tanto coger el boli y el cuaderno y que me sea más fácil ponerme al ordenador. Es de esas cosas que “no te queda más remedio” que aceptar porque es la evolución, la modernidad…pero que te queda alguna dudilla de si estás perdiendo algo tuyo, intrínseco, bonito, tradicional, que me gustaba…¡Qué bonitos quedaban mis apuntes en la Universidad, mis cuadernos del cole!...Y esto me preocupa porque lo tradicional siempre será lo mejor que he vivido nunca, como los 80, la EGB, los bocadillos de chorizo de la Yaya, la pandilla de Majadahonda (incluídos perros callejeros adoptados)…

Ayer pensaba que me siento en una época por dentro y en otra por fuera. Me explico: por dentro tengo el sueño de toda chica de los 70 con mi mentalidad: carrera, noviazgo, trabajo, buen sueldo, casa, boda y 4 ó 5 chiquillos ahora mismo, que es lo que veo en mi generación. Y, por fuera…casi me dan ganas de llorar: 40 años y con “trabajos basura”, sin dinero, perdidísima en todo, sólo con las posibilidades que Dios sabe de tener niños…Y es duro, muy duro sentirte extraño en la época que te ha tocado vivir, porque no encajas ni a la de 3… Es increíble, pero ¡hasta a mis padres les veo más adaptados! ¿Qué dará la sabiduría de la vida que les hace acomodarse así de rápido y fácil a una época que dista mucho de la que en que ellos fueron educados? Y digo “educados” y no “criados” porque hay diferencia: “educar” es crear una mentalidad, un criterio de lo que es bueno y malo…”criar” creo que es más luchar como un jabato porque tengan algo que comer. Y ojo, que para mí las dos cosas son buenas, pero diferentes. Y creo que la clave para adaptarse tan fácilmente a unos tiempos tan, tan nuevos es MANTENER EL AMOR. Nuestros padres nos amaron de niños; ahora siguen amando a nuestros hijos y eso LES MANTIENE JOVENES Y FLEXIBLES. Ya que se acerca la tan futurista fecha de 21 de octubre de 2015, me gustaría preguntarle a Marty McFly cómo se siente viviendo en su futuro que es nuestro presente y, a la vez, nuestro pasado...No debe sentirse nada bien el chico...Algo así siento que vivo yo.

Este blog tiene como título una frase que me dijo alguien una vez, que para mí es el mayor regalo que Dios me ha hecho nunca: "Almu, no has cambiado de camino porque hay un sólo camino en esta vida: el de amar". No sé si lo dijo tan explícito, pero sí dijo esta idea. Y esto es lo que me gustaría que fuera este blog: andaduras por mi nueva forma de vivir, de ver, de entender este mismo camino que decidí coger con 20 años. Ojalá le sirvan a alguien mis conclusiones y descubrimientos. Ojalá le ahorre a muchos muchos momentos difíciles...Ya me diréis.

A veces en las convivencias de fin de semana, para romper el hielo, se hace una dinámica que se llama “Fotopalabra”: se exponen distintas imágenes de paisajes, situaciones buenas o malas…fotos descriptivas. Y se elige a la persona que escoja una con la que se identifique al llegar a esa convivencia, para que, al final de la misma, pueda ver la diferencia o no, si se siente igual o distinto. Yo escojo una imagen, que representa cómo me siento después de este verano, y  cómo me siento en general. La imagen que me viene es la cara de asombro de una niña que está viendo algo que no se esperaba; esto es a lo que me refiero cuando digo que “por dentro” voy más lenta que “por fuera”. Primero, porque me está pasando algo que hace 20 años era impensable. Y es que la canción tiene razón: "Cambia, todo cambia"...Segundo, porque ese cambio impensable trae unos cambios que tampoco han sido calculados de antemano: intégrate en la sociedad sin perder lo mejor de ti, sin ser un borrego más; vuelve a vivir con tu familia, cuando estás gritando libertad; aprende a administrar el dinero; ten una tarjeta de crédito; no pierdas tu esencia, tus valores, tu fe; intenta que encajen los 20 años anteriores con los que vienen, es decir, que la sociedad no te eche por tierra tu Teología, que tu dedicación máxima a los demás no se te vuelva en contra porque ahora no sabes cómo moverte en el mundo del trabajo y la competitividad; que el haber ayudado a muchos a que consiguiesen un trabajo no me haga recriminarme que no tengo puntos para el baremo de las Oposiciones...En fin, como lo que va a sentir Marty Mcfly el día 21. 

Son cambios muy, muy fuertes. Ya me lo dijo hace tiempo una amiga cuando le dije que tenía novio: “¿Y cómo te sientes? Porque es un cambio muy grande” La verdad es que en ese momento le dije “Bien”, pero en realidad no me había hecho consciente de ese cambio, y creo que lo estoy haciendo ahora…Gracias a Dios tengo por compañero a una persona que es todo respeto y ternura hacia mí y que acompaña este proceso con mucha, mucha delicadeza. Y, lo más importante, compartimos la confianza en Dios, así que ¡El sabrá!

Yo creo que el cambio interno es lento y duro porque he estado 20 años “intentando” ser sólo de Dios, ser pobre, casta y obediente. Y lo único que me salía era lo de ser obediente en el sentido de que te fías de que los que te conocen te siguen animando a intentarlo….”¡ERROR!”, como dice el anuncio. ¿Una vocación se “tiene que intentar”? ¿No es una llamada de Dios que, a la vez, te da la Gracia, para vivirla feliz, casi sin esfuerzo?  Es duro cuando lo sigues intentando e intentando, y tú lo único que sientes es que cada vez te quieres más a ti misma y menos a los demás…es decir, que vas en dirección contraria. De ahí mi falta de acomodación y flexibilidad que da el amar, como decía antes.

Pero como Dios siempre que cierra una puerta abre una ventana,¡oh, sorpresa! que encuentro lo que me faltaba en un recién convertido, que ha pasado por el infierno más infierno y que, para mí, quiere más a Dios y al prójimo que mucha gente consagrada que conozco. Me queda la pregunta abierta: ¿lo he tenido que encontrar en esta nueva forma de caminar y no en la que creí que Dios me proponía de jovencita? ¿Eso es así, está bien, o es algo a asumir de la Iglesia santa y pecadora a la vez? Yo creo que esto no lo sabré nunca y sólo le pido a Dios saber releer el pasado para disfrutar del presente, donde Dios ha querido que comparta los años que me quedan con un corazón que ha pasado por el fuego y sabe lo que es amar y situarse en mí. Lo he encontrado, lo que no significa que la metamorfosis haya acabado en mí; significa que él me está ayudando muchísimo a hacerla.