sábado, 9 de diciembre de 2017

Black Friday...pero de verdad.

Voy a contaros algo que me aterrorizó de verdad el pasado viernes llamado Black Friday de 2017.

Subía por la calle de Goya de Madrid, e iba ya cansada de la cantidad de tiempo que había estado esperando al bus sin que pudiera cogerlo, porque no paraban de lo lleno que iba. Cansada de que la gente se cuele "así, como si nadie me estuviera viendo"...y gente, mucha gente con bolsas de todas las tiendas de la zona que te ofrecían el oro y el moro disfrazado de descuento. Ya hacia las 4 de la tarde, sin comer y viendo el panorama, empecé a subir andando Goya hacia Felipe II,a coger el autobús que me llevaría directa a casa. Hacía calor, pero si me quitaba el abrigo tenía frío...en fin, que no sabía muy bien si ponerme o no el abrigo, la bufanda,etc. Y cómo debía estar de cansada, que iba arrastrando la bufanda, y al pasar por delante de una tienda de cosmética de alta gama (barrio de Salamanca, por supuesto), una señorita "mazo" simpática - como se diría ahora- me ofreció unas muestras de su milagrosa crema y me dijo que estaba arrastrando la bufanda. Miré mi bufanda, la cogí y miré a la chica para darle las gracias. Y he aquí que ocurrió lo peor: ¡vio mis tridimensionales ojeras! Y ya aprovechó, que para algo estaba a la puerta de la tienda.

"¡Ay!, ¿quieres probar un contorno de ojos espectacular?". Y le dije "Bueno", pensando en que me iba a dar otra muestrita y punto final al encuentro. Y me dice: "Ven, pasa, siéntate aquí que ya verás qué maravilla". Pasé a una especie de estudio lujoso donde habían caído otras mujeres -de edades variadas- en las garras de estos "Salvadores de la edad" como los llamo yo. Así que me sentaron en una silla, me quitaron el corrector que llevaba (kilos, porque reconozco que esas dos marcas negras debajo de los ojos que delatan mucho trabajo y cansancio, no me gustan nada. No por lo que delatan, si no por ser oscuras). Y la chica empezó a darme un tipo dea aceite y a explicarme que las ojeras no son pigmentación, si que es mal drenaje de los líquidos, que las mujeres retenemos muchos líquidos...todo mientas me daba el ungüento y me explicaba truquitos para que funcionara mejor. "¿A que te ves mejor ahora, ya no tan negras?" "S...sí...puede ser...", le respondí, no muy convencida. Pero pobre mujer, no iba a ser yo la única que le dijera que me veía igual.

Después del aceite, pasó a una crema, también dándola con cuidado en el contorno de ojos. "¿Qué tal te ves?", me pregunta la chica. "Bien, está bien", le respondí, encantada de que me masajearan la cara, para qué negarlo. Y me dice la chica: "Pues mira, estás de suerte porque el aceite y la crema están de oferta por ser Black Friday: se te queda en 300€ los dos". A mí se me debieron abrir los ojos como platos, y le dije "¿Cómo?...Imposible. Yo no puedo gastarme esto ahora (ni ahora ni nunca en una crema, quería decirle)". "¿Ni siquiera para hacerte un regalo?" me preguntó la chica. "Ni siquiera. Para mí el regalo es poder ver bien a mi familia y, por supuesto, necesito estos 300€ que me pides"

Así que la chica me dió un papelito con el precio, su nombre y la dirección, para que me lo pensaran hasta Navidades. Y yo me fui triste. Y me fui triste porque no puede ser que tengas en esa misma calle personas mayores pasando frío y pidiendo algo de dinero o para comer, y otras tengan la "vergüenza torera" (no se me ocurre mejor descripción) de ofrecer estos productos salvadores de la edad y de tu propia vida -que es lo que delatan arrugas, ojeras y demás-a ese precio.

Me fui triste. No nos importamos unos a otros. Que cada uno haga su negocio como pueda. Y sálvese quien pueda sin mirar a los demás...Realmente, un Viernes Negro para mí donde volví a constatar que somos islas.





sábado, 25 de marzo de 2017

Hágase en mí según Tú quieres

Hace mucho, mucho, muuucho...que no utilizo mi terapia de escribir. "No tengo tiempo" me solía decir  a mí misma. Hasta que ayer, un compañero del instituto nos contó que acaba de publicar otra novela. Yo le miré ojiplática y le hice la correspondiente pregunta: "¿De dónde sacas el tiempo?" Y, al ya supuesto "no veo la tele, me acuesto a la 1,etc" que ya hago, me dijo "Es que mi cabeza siempre está creando el escrito. Tengo 5 minutos, y escribo; tengo una guardia de aula (benditas guardias que no sabes qué hacer con los alumnos) y escribo". Y me dije "No tienes excusa". Y eso es lo que estoy haciendo: están mis alumnos haciendo un exámen y yo voy, y aprovecho...Y, como no, lo corté y lo acabo hoy 25 de marzo, día de la Anunciación de Nuestra Madre. De ahí el título de esta entrada.

Hay tantas cosas que han ido pasando sobre las que se me ha ocurrido escribir, que ahora no sé por dónde empezar. así que voy a dar rienda suelta a esta "pluma" electrónica.

ME DUELE la situación actual de mis alumnos adolescentes, NO del sistema educativo.ME DUELE lo que pasa en los institutos, ME DUELE cómo estamos todos, alumnos y profesores...Llamadlo como queráis.

¿Es normal que llegue el final de curso o las Navidades y tengan que venir los directores y\o jefes de estudio detrás de cada profesor a pedirnos que vayamos a la comida o cena que se hace en toda empresa o equipo que trabaja junto? ¿O,peor aún, que se haga una comida por la jubilación de un compañero y vayan 5 personas de todo el equipo docente? Repito: ¿es normal? Y no es porque no hayamos trabajado en equipo durante el año, porque nos llevemos mal. Es simple y tristemente CANSANCIO de pasarte 10 meses enfadada, humillada por chavales a los que les importa NADA que te hayas pasado el fin de semana delante del ordenador buscando la forma de hacerles atractiva la clase , pero que luego te hablen a gritos porque su nota no corresponde con la que él o ella esperaba.. Porque lo de que vengan ya motivados de casa, perdónenme pero brilla por su ausencia. Y que vengan educados (o con educación, mejor dicho), en fin...Yo sólo llevo 2 años dando clase y sigo diciendo que no me siento ejerciendo la Docencia. No señor; simplemente me dedico a tratar de hacerme con el grupo, de mantener en silencio una clase y a poner partes de mala conducta a quien le dices que guarde el libro de Sociales porque está en Religión y te dice que es que él puede hacer dos cosas a la vez. Esto no es ser docente; esto es ser superviviente si no sales llorando de la clase, porque llega el final del día y sólo piensas:"No sé cómo hacerles aprender...No veo en su cara la luminosidad de quien ha aprendido algo que no sabía" Es cierto que siempre te salan el año unos cuantos que igual son extraterrestres y han ido al instituto a formarse, no a calentar la silla como la mayoría. Y a esa alegría te agarras y tiras para adelante.

Así estamos todos los profesores de instituto y, por favor, si conocéis a alguno que esté feliz, que le chifle estar con los alumnos, que no acabe con dolor de cabeza cada día...¡presentádmelo, por Dios! ¡Quiero aprender de él! Pero bueno, en esta entrada, quería concretar en la vivencia de una pobre profesora de Religión que siente que trabaja en esto porque no sabe en qué más puede trabajar. (Es curioso: 6 años de una carrera que ahora mismo no vale nada o sólo vale para dar clases...Os soy sincera: me hace tambalear mi confianza y fe en Dios Padre Providente.Pero bueno, ya me las arreglaré con El).

Yo creo que no me cuesta tanto las clases donde te sueltan verdaderas burradas para reírse de ti y de la asignatra simplemente, sino que como profe de Religión, ya llevo una etiqueta en la frente de "CUIDADO CON  ESTA QUE TE VA A DECIR QUE ERES UN FISTRO PECADORL DE LA PRADERA". Debe ser así, porque si no, no entiendo el que un profesor ni me salude, el que un TIC no le de la gana abrirme una curso en el aula virtual del instituto, el que en las Juntas de Evaluación se me mire como a un bicho raro si digo algo sobre un alumno,etc. Me siento como un pegote, la verdad. Es decir, a mi poca experiencia como profe, se suma el que parece que tu presencia les está echando en cara a todos que no van a Misa, y ni siquiera me han preguntado por qué soy profe de Religión. Es verdad que represento a la Iglesia Católica, y es verdad que esta misma, representada en el Obispo, me ha autorizado a dar clases de Religión Católica. Pero eso no significa que esté totalmente de acuerdo con lo que se dice muchas veces sobre muchos temas . Ojo: a los alumnos les voy a enseñar lo que la Iglesia me diga que hay que enseñarles. Y les voy a examinar objetivamente, sin opiniones personales ni de ellos ni mías. Pero creo que con el Papa que tenemos ahora, se ve que en la Iglesia hay de todo, como en botica. Y yo, que me considero con bastantes años de experiencia de tratar de unir a las personas y sus no muy bonitas circunstancias con la fe, quizás no opine lo mismo que ese Obispo que ha visto en la tele este profe que no me habla y con el que me identifica.No lo entiendo y no lo entenderé nunca, esos prejuicios-en general- entre nosotros, esa falta de diálogo como si uno u otro no tuviera corazón ni sentimientos. Sólo me he encontrado una profe en estos dos años, atea no, lo siguiente, que dice que soy su profe de Religión preferida. Y ¿sabéis por qué? Porque tiene una virtud: DIALOGA, PREGUNTA, LE INTERESO...Luego me dirá que me han comido el tarro y muchas cosas más. Pero, como le dije hace poco: OJALA HAYA MUCHOS ATEOS COMO TU.